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Amigos lectores.
Es
un placer encontrarme con ustedes en este espacio creado
especialmente para la familia. Hoy nos dedicaremos a tratar a la
“familia como sujeto social”. Tomando como punto de partida el
papel fundamental que está llamada a desempeñar, siendo
considerada como la expresión primera y fundamental de la
naturaleza social del hombre, pero sin dejar de lado, que hoy día
se nos presenta la familia como una telaraña de problemas, por lo
que en este encuentro tendremos la oportunidad de darnos cuenta de
la importancia de reflexionar ante el origen real de los
problemas, de la necesidad de armonizar los valores necesarios
para la formación de la personalidad del hombre para la libertad y
la solidaridad.
Espero que mi misión de
compartir de corazón sea productiva para todo el que lo reciba.
Tema
Significado de la familia como sujeto social.
La familia es una comunidad de personas, la célula social más
pequeña y como tal es una institución fundamental para la vida de
toda sociedad. Es la asociación natural de la sociedad y el
verdadero espacio para el desarrollo integral de las personas.
Siendo la familia un agente de socialización y educación, tiene
como misión integrar a los hijos a la sociedad, ésta se ha visto
invadida por innumerables factores que la han llevado a no
bastarse a sí misma como era en un pasado, hoy día no es tan fácil
asegurar totalmente la integración de los hijos en la sociedad,
sin embargo entre las diversas instituciones de la socialización y
de educación en la sociedad moderna (familia, escuela, iglesia,
medios de comunicación, etc.) la primera en importancia sigue
siendo la familia.
La familia realiza ante todo el bien del “estar juntos”. También
se le define como bien de los sujetos.
La persona es un sujeto y lo es también la familia al estar
formada por personas que están unidas por un profundo vínculo. La
familia es más sujeto que otras instituciones sociales, ya que el
resto de las
instituciones dependen de lo que reciben de las personas y de sus
familias.
Civilización del amor
La familia es el ambiente en que el hombre puede vivir “por sí
mismo” a través de la entrega sincera de sí. Por esto la familia
es una institución social que no se puede ni se debe sustituir es
“el santuario de la vida”, es la primera sociedad humana. La
familia se inicia con el amor del hombre y la mujer, el bien de
ambos es lo que será también el bien de los hijos.
Al hablar de la civilización del amor, nos referimos a ese
ingrediente indispensable del que por muchos motivos depende la
vida familiar: “el amor”, en el cual encuentra las razones de su
ser y de lo que al mismo tiempo es el centro y corazón. Para que
podamos mantener esta civilización, debemos estar claros de la
posibilidad de una “anticivilización” destructora de los valores
que alimentan a la civilización del amor. Es la pérdida de la
verdad sobre la familia a la que se agrega el riesgo de la pérdida
de la libertad y en consecuencia la pérdida del amor mismo.
Si la familia es tan importante para la civilización del amor,
debemos evitar todo lo que atente contra ella y solicitar ayuda
cuando se necesario; una familia disgregada puede a su vez
producir una forma de “anticivilización”, destruyendo el amor en
los diversos ámbitos en los que se desenvuelve y en consecuencia
veremos serias e inevitables repercusiones en la vida social.
Derechos de la familia
La reflexión sobre la dimensión social de la familia debe empezar
por el estudio de sus derechos fundamentales, porque cuando se
habla de familia casi siempre se hace en función de sus deberes y
responsabilidades, olvidando que ella es, también y sobre todo,
sujeto de derechos.
Los derechos de la familia están íntimamente ligados a los
derechos del hombre. En efecto, si la familia es comunión de
personas, su autorrealización
depende en gran medida de la justa aplicación de los derechos de
las personas que la componen. Algunos de estos derechos le
corresponden directamente a la familia como el derecho de los
padres a la procreación responsable y a la educación de sus hijos,
en cambio otros derechos corresponden al núcleo familiar sólo
indirectamente. sin embargo, los derechos de la familia no son
simplemente una suma matemática de los derechos de la persona,
siendo la familia algo más que la suma de sus miembros.
La carta de los derechos de la familia, partiendo de los
principios morales, consolida la existencia de la institución
familiar en el orden social y jurídico de la sociedad, la nación,
estado y comunidades internacionales.
Por todo lo mencionado es indispensable hacer todos los esfuerzos
posibles para que la familia sea reconocida como sociedad
primordial y en cierto modo “soberana”. Su soberanía es
fundamental para el bien de la sociedad. Una nación verdaderamente
soberana y espiritualmente fuerte, está formada
siempre por familias fuertes, conscientes de su vocación y misión
en la historia.
Algunos derechos de la familia.
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Existir y progresar como familia, es decir,
derechos a fundar una familia y a tener los recursos apropiados
para mantenerla.
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Intimidad de la vida conyugal y familiar
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Creer y profesar su propia fe y difundirla
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Educar a sus hijos de acuerdo con las propias
tradiciones y valores religiosos, culturales con los medios e
instituciones necesarios.
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Obtener seguridad física, social, económica y
política
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Vivienda adecuada para una vida familiar digna
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Ancianos con vida digna
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Emigrar como familia para buscar mejores
condiciones de vida
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La vida humana debe ser respetada y protegida
absolutamente desde el momento de la concepción
Algunos derechos de la familia
Puntos mágicos
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Preparar a los jóvenes al matrimonio y a la vida
familiar
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Desarrollar continuamente las relaciones
interpersonales del hombre y de la mujer
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Promover y salvar los valores y exigencias de la
familia.
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Fortalecer la civilización del amor
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Conocer, analizar, respetar y difundir los derechos
humanos y los de la familia.
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Educar en los valores esenciales de la vida humana
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Reunirse en familia, para fortalecer todo lo antes
mencionado y manejar mejor los problemas que se presentan
“Sólo las familias espiritualmente maduras pueden afrontar de
manera adecuada la gran tarea de convivir en armonía”
Siempre en familia.
Dalia Borges.
“Sanear
el mundo es un trabajo interno personal”
Ghandi.
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